Sus ojos se abrieron apenas termine mi café. Se escucho su llanto desde el comedor, la mire y me devolvió la mirada diciéndome "te toca a vos". Siempre sentía esa satisfacción al entrar a su cuarto y verlo acostado en su cama, tan pequeño, tan frágil y tan lleno de emociones que no sabían como salir. Lo alce entre mis brazos y comencé con un "buen día angelito". Su llanto se calmo y vi una sonrisa desnuda de dientes y ojos cristalinos que miraban con satisfacción. Bese su frente y lo lleve conmigo al patio. Ella estaba ahí, sentada en la reposera, con un cigarro en la mano que luego dejo en el piso para sostenerlo en sus brazos. Con gestos graciosos y palabras de amor el niño comenzó a reír sin parar y cada una de sus expresiones ablandaba mas mi corazón. Una gran extensión de verde con un sol que no quemaba pero tampoco calentaba. Un viento que te recordaba esas tardes de primavera en las que te pintaba una cerveza fría aunque no hiciera calor. Al verla a ella sonriendo, a el riendo sin control y a la dueña de mi corazón entrando por la puerta del patio diciendo "¿Donde esta mi sobrinito?" se que mi vida valió la pena.
Pipa: Utensilio para fumar consistente en un pequeño recipiente, en el que se quema el producto a fumar, unido a un tubo terminado en una boquilla por el que se aspira el humo ... Se denomina sombrerero a la persona que tiene por oficio la fabricación, reparación o venta de sombreros!
Anhelo de fictisismo futuro (Ensayo)
Sus ojos se abrieron apenas termine mi café. Se escucho su llanto desde el comedor, la mire y me devolvió la mirada diciéndome "te toca a vos". Siempre sentía esa satisfacción al entrar a su cuarto y verlo acostado en su cama, tan pequeño, tan frágil y tan lleno de emociones que no sabían como salir. Lo alce entre mis brazos y comencé con un "buen día angelito". Su llanto se calmo y vi una sonrisa desnuda de dientes y ojos cristalinos que miraban con satisfacción. Bese su frente y lo lleve conmigo al patio. Ella estaba ahí, sentada en la reposera, con un cigarro en la mano que luego dejo en el piso para sostenerlo en sus brazos. Con gestos graciosos y palabras de amor el niño comenzó a reír sin parar y cada una de sus expresiones ablandaba mas mi corazón. Una gran extensión de verde con un sol que no quemaba pero tampoco calentaba. Un viento que te recordaba esas tardes de primavera en las que te pintaba una cerveza fría aunque no hiciera calor. Al verla a ella sonriendo, a el riendo sin control y a la dueña de mi corazón entrando por la puerta del patio diciendo "¿Donde esta mi sobrinito?" se que mi vida valió la pena.
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