... En ese momento estaba tirado sobre mi cama con la mirada perdida en el techo. Ases de luz entraban por las aberturas de la persiana americana y el sonido del ventilador viejo me tranquilizaba (tal y como siempre lo hizo). Me di cuenta del muro emocional que forme al rededor de ella, lo cual evito mi relación con otras personas de manera que nunca pude alejarme de su lado. ¿Como pude ser tan imbécil?Entonces me propuse a abrir mi cabeza hacia otras personas, personas que también valían la pena; pero sin dejarla de lado ya que pude ver los problemas y el desgaste que le cause a la relación desde un punto mas elevado, problemas del pasado que nunca entendí debido al echo de que me vi rodeado de esa maldita muralla que con tanto entusiasmo construí (y con mayor entusiasmo derribe). Entonces hoy te digo, darling, lamento mi actitud de imbécil y hoy les digo "muchachos, bienvenidos sean a mi mundo!"

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