Levantarse sin estar despabilado o acostarse sin sueño, conformarnos con
lo que nos dictan o estar en descontento con nuestras elecciones; cosas
que suelen suceder. Agitamos banderas que deseamos prender fuego y
ocultamos aspectos de los cuales estamos orgullosos; nada fuera de lo
común. Añoramos la libertad estando presos y deseamos los barrotes ante
nuestro libertinaje, gritamos en silencio o callamos a gritos lo que
tanto desea salir de nuestro interior pero decidimos acallar; es usual.
Hablamos de valentía cuando tiramos la piedra y escondemos la mano,
hablamos de sinceridad cuando nuestros discursos son una mentira o
hacemos promesas de lealtad cuando no somos fieles ni a nosotros mismos;
no hay problema hombre, no es una conducta anormal. Y así andamos,
quejandonos de nuestros bienestar, dando gracias por nuestras desgracias
y mirando hacia el suelo tratando de morir de cara al sol; rezandole al
ateísmo, despreciando a nuestros ídolos en vida y asesinando a
nuestros héroes para poder rendirles homenaje en su muerte, celebrando
fiestas deprimentes y odiando a quienes mas amor merecen, pero no te
inquietes ... ya es típico de nosotros!
Entonces ¿en que quedamos?
No hay comentarios:
Publicar un comentario