Historia extraída del libro "Cuentos de la Buena Pipa"
_Templo de
inspiración, cuna del conocimiento o hábitat de convivencia son algunos de los
nombres que no se le peden dar a este decadente establecimiento. No caballero,
espere, no piense que soy un anárquico a pesar de mi postura contraria al
sistema de educación actual; simplemente estoy haciéndole saber que esto que
usted llama “Instituto de enseñanza/educación privada” se parece mas a una
empresa que a una escuela. Los profesores están mas interesados en cobrar su
sueldo que en enseñar a los alumnos; los directivos no se preocupan mas que por
dejar siempre bien parada “la integridad, la calidad educativa y el constate
aporte a la comunidad que posee nuestra
institución” y los padres solo se preocupan en mantener al día los pagos
mensuales mientras que los alumnos reciben placebos educativos que de poco servirán
en su futuro.
Pero
tranquilos, que si Ellos quisieran hacer algo para cambiarlo se verían
imposibilitados debido a que están sujetos al plan de educación enviado por los
cerdos burgueses que prefieren la ignorancia de un pueblo al enriquecimiento
intelectual del mismo (Debido, por supuesto, a que esto ayuda a su sometimiento
y facilita la tarea de la lobotomía propagandística).
Dichas
estas palabras Pipa se retiro del lugar, no sin antes escribir en la pared: “La
educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla – Eduardo Galeano”.
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