Nos veremos otra vez

Empezaba a extrañar muchas de esas cosas que solíamos vivir y eso podía notarse en el gris pesar que tenia sobre mis hombros. No es que no hubiese sol en mis días, sino que este ya no brillaba con la misma intensidad; no es que no escuchara el susurro de la briza, sino que esta ya no me susurraba tu nombre; no es que me sintiera bien con el echo del deterioro, sino que al tener yo una personalidad desgastante creía que ya no había vuelta atrás. Extrañaba desde el simple gesto de tomar mates hasta las extremas vueltas a casa con el sol en la cara. No me queda otra solución que admitirlo: te extrañaba mucho 

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